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Calibración de Sistema de Sonido en el Estudio de Grabación

  • 4 may
  • 2 Min. de lectura

Se me solicitó realizar la calibración del sistema de monitoreo en un estudio de grabación que estará enfocado en producción, mezcla y ahora también en procesos de mastering. Este paso es fundamental cuando se busca dar el salto hacia trabajos más críticos y de mayor precisión sonora.

El estudio cuenta con monitores Dynaudio, Yamaha NS-10 y Mackie, a los que se les ha integrado un subwoofer para extender la respuesta en bajas frecuencias. Esta combinación permite tener diferentes referencias de escucha, algo muy útil en entornos profesionales.

El objetivo principal de la calibración fue asegurar que, en la posición de escucha del ingeniero (sweet spot), se reciba una respuesta lo más plana, coherente y balanceada posible. Esto permite desarrollar un criterio de escucha confiable, clave para tomar mejores decisiones durante la mezcla y el mastering.

Importancia de la calibración

Un sistema de monitoreo sin calibrar puede generar errores críticos:

  • Exceso o falta de graves → mezclas desbalanceadas en otros sistemas

  • Problemas en medios → voces mal posicionadas o poco claras

  • Agudos exagerados o atenuados → fatiga auditiva o falta de detalle

  • Traducción deficiente → la mezcla no suena bien fuera del estudio

Calibrar no significa “hacer que suene bonito”, sino hacer que suene real.

Proceso técnico realizado

Para lograr una calibración precisa, se utilizaron dos herramientas clave:

1. Medición acústica con REW (Room EQ Wizard)

Con REW se analizó el comportamiento acústico del ambiente:

  • Respuesta en frecuencia del cuarto

  • Modos resonantes (especialmente en bajas frecuencias)

  • Tiempo de reverberación (RT60)

  • Identificación de cancelaciones por fase

Esto permitió definir una ecualización de compensación, corrigiendo problemas propios del recinto, no del monitor.

2. Análisis de sistema con SMAART Live

Con SMAART se evaluó el desempeño de los monitores:

  • Transfer function (magnitud y fase)

  • Coherencia de señal

  • Alineamiento temporal entre monitores y subwoofer

  • Definición del crossover (frecuencia de corte del subwoofer)

El ajuste del subwoofer fue clave para evitar solapamientos o cancelaciones en la zona de cruce (normalmente entre 70 Hz y 100 Hz).

Ajustes realizados

  • Nivelación de cada monitor (gain matching)

  • Ajuste de ecualización correctiva por monitor

  • Alineamiento de fase entre subwoofer y monitores principales

  • Configuración de la frecuencia de corte del subwoofer

  • Verificación de imagen estéreo y centro fantasma

  • Control del nivel SPL en el punto de escucha (referencia aprox. 79–85 dB SPL según el tamaño del room)

Resultado final

Se logró que cada monitor conserve su color característico:

  • Yamaha NS-10: referencia en medios, ideal para balances vocales

  • Dynaudio: respuesta más plana y detallada

  • Mackie: mayor extensión en graves y sensación más “comercial”

Pero ahora todos trabajan bajo un mismo criterio: coherencia y traducción.

Conclusión

La calibración de monitores en un estudio de grabación no es un lujo, es una necesidad. Un sistema bien calibrado permite que las decisiones que se toman dentro del estudio se traduzcan correctamente en cualquier sistema de reproducción: autos, audífonos, plataformas digitales, etc.

En otras palabras, no se trata de escuchar más fuerte, sino de escuchar mejor.

 
 
 

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